“—Eso es todo. Ese día mi abuelo me explicó que nosotros somos distintos de los animales, que solo hacen lo que su naturaleza les dicta. En cambio, nosotros somos libres. Es el mayor don que hemos recibido. Gracias a la libertad podemos convertirnos en algo distinto de lo que somos. La libertad nos permite soñar y los sueños son la sangre de nuestra vida, aunque a veces cuestan algún azote y un largo viaje. «Jamás renuncies a tus sueños. Nunca tengas miedo de soñar, por mucho que los demás se rían de ti», eso me dijo mi abuelo, «pues si lo haces renunciarías a ser tú mismo». Aún recuerdo los ojos brillantes con que subrayó sus palabras.”

Fragmento de “Blanca como la nieve, roja como la sangre” de Alessandro D´Avenia

La historia no se hace con grandes sueños sino con las insignificantes necesidades de todas las gentes honradas, moderadamente maliciosas y que se buscan a sí mismas
Karel Capek (R.U.R)
Nos está pasando algo peor que la corrupción en sí misma, y es el acostumbramiento a ella, porque de acostumbrarnos hay un delgadísimo y fácilmente franqueable paso a la admiración y de allí a premiar a los corruptos
Paco Maglio (Fragmento de “La dignidad del otro”)
Hay criminales que proclaman tan campantes ‘la maté porque era mía’,
así no más, como si fuera cosa de sentido común y justo de toda justicia
y derecho de propiedad privada, que hace al hombre dueño de la mujer.
Pero ninguno, ninguno, ni el más macho de los supermachos tiene la
valentía de confesar ‘la maté por miedo’, porque al fin y al cabo el miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre
a la mujer sin miedo
Eduardo Galeano
No hay, en el tumulutoso pecho del hombre, una pasión más fuerte que la de imponer su creencia a los otros, Nada puede sacar la raíz de su dicha y llenarla de ira como saber que otro desprecia lo que él venera. […] No es el amor a la verdad sino el deseo de prevalecer el que opone un barrio a otro barrio y hace que una parroquia premedite la ruina de otra parroquia. Todos prefieren la paz de espíritu y la sujeción de los otros al triunfo de la verdad y la apoteosis de la virtud.
Virigina Woolf (“Orlando”)
Los poetas inmaduros imitan; los poetas maduros roban; los malos estropean lo que roban, y los buenos lo convierten en algo mejor.
T.S: Eliot
La diferencia entre el hombre al que le gusta soñar continuamente que es Napoleón y al hombre que se cree Napoléon es la diferencia que hay entre el soñador dichoso y el esquizofrénico desdichado.
Orhan Pamuk
…era demasiado joven para aprender que la memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y que gracias a ese artificio logramos sobrellevar el pasado
Gabriel García Márquez (fragmento de “El amor en los tiempos del cólera”)
El corazón tiene mas cuartos que un hotel de putas
Gabriel García Márquez (de “El amor en los tiempos del cólera”)
Estoy solo y no hay nadie en el espejo
Jorge Luis Borges

Y fue entonces cuando se le ocurrió plantearse cuál había sido el balance de este aspecto suyo (con pelo) que desaparecía, cuáles habían sido realmente las vivencias y las satisfacciones que había tenido aquel aspecto, y se quedó paralizado al darse cuenta de que había disfrutado bastante poco; al pensar en aquello sintió que se ruborizaba; sí, le daba vergüenza: porque vivir en este mundo tanto tiempo y que a uno le pasen tan pocas cosas es vergonzoso.

Fragmento de “El libro de los amores ridículos” de Milan Kundera

…según mi experiencia la poesía te habla y te llega a primera vista o no te llegará nunca. Hay un destello de revelación y un destello reflejo de respuesta. Es como el rayo. Como enamorarse.
J.M.Coetzee
La única palabra que describe la bondad es bondad, y no es bastante.
― Pat Conroy, The Prince of Tides

“¿Y para qué leer? ¿Y para qué escribir? Después de leer cien, mil, diez mil libros en la vida, ¿qué se ha leído? Nada. Decir: yo sólo sé que no he leído nada, después de leer miles de libros, no es un acto de fingida modestia: es rigurosamente exacto, hasta la primera decimal de cero por ciento. Pero ¿no es quizá eso, exactamente, socráticamente, lo que los muchos libros deberían enseñarnos? Ser ignorantes a sabiendas, con plena aceptación. Dejar de ser ignorantes, para llegar a ser ignorantes inteligentes. […] Quizá, por eso, la medida de la lectura no debe ser el número de libros leídos, sino el estado en que nos dejan.
¿Qué demonios importa si uno es culto, está al día o ha leído todos los libros? Lo que importa es cómo se anda, cómo se ve, cómo se actúa, después de leer. Si la calle y las nubes y la existencia de los otros tienen algo que decirnos. Si leer nos hace, físicamente, más reales…”

Gabriel Zaid

“Lo perdido tuvo color pero ahora es incoloro. Los latidos del gastado corazón invaden nuestra noche, pero el insomnio actual tiene otra partitura. Lo perdido es también un par o dos de labios que probaron el sabor de los míos, y que ahora tan sólo puedo besar en mi memoria.”

Mario Benedetti