“—Eso es todo. Ese día mi abuelo me explicó que nosotros somos distintos de los animales, que solo hacen lo que su naturaleza les dicta. En cambio, nosotros somos libres. Es el mayor don que hemos recibido. Gracias a la libertad podemos convertirnos en algo distinto de lo que somos. La libertad nos permite soñar y los sueños son la sangre de nuestra vida, aunque a veces cuestan algún azote y un largo viaje. «Jamás renuncies a tus sueños. Nunca tengas miedo de soñar, por mucho que los demás se rían de ti», eso me dijo mi abuelo, «pues si lo haces renunciarías a ser tú mismo». Aún recuerdo los ojos brillantes con que subrayó sus palabras.”
Fragmento de “Blanca como la nieve, roja como la sangre” de Alessandro D´Avenia
La historia no se hace con grandes sueños sino con las insignificantes necesidades de todas las gentes honradas, moderadamente maliciosas y que se buscan a sí mismas
Nos está pasando algo peor que la corrupción en sí misma, y es el acostumbramiento a ella, porque de acostumbrarnos hay un delgadísimo y fácilmente franqueable paso a la admiración y de allí a premiar a los corruptos
“…Usted le ofreció a la gente nuevas maneras de imaginar, al tiempo que proclamaba una y otra vez nuestra deuda con el pasado, sobre todo con la literatura. Afirmó que le debemos a la literatura casi todo lo que somos y lo que hemos sido. Si los libros desaparecen, desaparecerá la historia y también los seres humanos. Estoy segura de que tiene razón. Los libros no son sólo la suma arbitraria de nuestros sueños y de nuestra memoria. También nos ofrecen el modelo de la propia trascendencia. Algunos creen que la lectura es sólo una manera de evadirse: una evasión del mundo diario “real” a uno imaginario, al mundo de los libros. Los libros son mucho más. Son una manera de ser del todo humano….”
Fragmento de “Carta a Borges” de Susan Sontag
Es curiosa la suerte del escritor. Al principio es barroco, vanidosamente barroco, y al cabo de los años puede lograr, si son favorables los astros, no la sencillez, que no es nada, si no la modesta y secreta complejidad.
No hay, en el tumulutoso pecho del hombre, una pasión más fuerte que la de imponer su creencia a los otros, Nada puede sacar la raíz de su dicha y llenarla de ira como saber que otro desprecia lo que él venera. […] No es el amor a la verdad sino el deseo de prevalecer el que opone un barrio a otro barrio y hace que una parroquia premedite la ruina de otra parroquia. Todos prefieren la paz de espíritu y la sujeción de los otros al triunfo de la verdad y la apoteosis de la virtud.
El corazón tiene mas cuartos que un hotel de putas
“Y fue entonces cuando se le ocurrió plantearse cuál había sido el balance de este aspecto suyo (con pelo) que desaparecía, cuáles habían sido realmente las vivencias y las satisfacciones que había tenido aquel aspecto, y se quedó paralizado al darse cuenta de que había disfrutado bastante poco; al pensar en aquello sintió que se ruborizaba; sí, le daba vergüenza: porque vivir en este mundo tanto tiempo y que a uno le pasen tan pocas cosas es vergonzoso.”
Fragmento de “El libro de los amores ridículos” de Milan Kundera
…según mi experiencia la poesía te habla y te llega a primera vista o no te llegará nunca. Hay un destello de revelación y un destello reflejo de respuesta. Es como el rayo. Como enamorarse.
Lloraba con los ojos en alto, sin pasarse las manos por la cara, lloraba con orgullo.
“Felices los normales, esos seres extraños, los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho, un hijo delincuente, una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida, los que no han sido calcinados por un amor devorante, los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco más, los llenos de zapatos, los arcángeles con sombreros, los satisfechos, los gordos, los lindos, los rintintín y sus secuaces, los que cómo no, por aquí, los que ganan, los que son queridos hasta la empuñadura, los flautistas acompañados por ratones, los vendedores y sus compradores, los caballeros ligeramente sobrehumanos, los hombres vestidos de truenos y las mujeres de relámpagos, los delicados, los sensatos, los finos, los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles. Felices las aves, el estiércol, las piedras. Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sueños, las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan y nos construyen, los más locos que sus madres, los más borrachos que sus padres y más delincuentes que sus hijos y más devorados por amores calcinantes. Que les dejen su sitio en el infierno, y basta…”
Roberto Fernández Retamar
Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo… del miedo al cambio
“La igualación, que nos uniformiza y nos emboba, no se puede medir. No hay computadora capaz de registrar los crímenes cotidianos que la industria de la cultura de masas comete contra el arco iris humano y el humano derecho a la identidad. “
Eduardo Galeano (Fragmento de Patas Arriba. La escuela del Mundo al revés)
Shimamura, presa del aburrimiento, se dedicaba a considerar distraídamente la palma de su mano izquierda, moviendo los dedos, y pensando al mismo tiempo que sólo aquella mano, la caricia de los dedos de aquella mano, había conservado un recuerdo sensible y vívido, un recuerdo cálido y carnal de la mujer con la que iba a reunirse. Porque la mujer en sí se desvanecía en su memoria a medida que él intentaba recordarla, sin dejar tras de sí nada a lo cual aferrarse, nada que retener. En todo su ser, únicamente aquella mano izquierda, con el recuerdo límpido, casi actual, de su contacto, parecía permitir a Shimamura el retorno al pasado.
Wear Sunscreen - Usa protector solar
Damas y caballeros de la clase del 97
Usen protector solar.
Si pudiera darles sólo un consejo para el futuro, sería éste: usen protector solar. Los científicos han comprobado los beneficios a largo plazo del protector solar, pero el resto de mis consejos no tienen otra base más fiable que mi serpenteante experiencia. He aquí mis consejos:
Disfruta de la fuerza y belleza de tu juventud. No, no me hagas caso. Nunca entenderás la fuerza y belleza de tu juventud hasta que se haya marchitado. Pero créeme, cuando dentro de 20 años mires las fotos de tu pasado, recordarás, de una forma que no puedes comprender ahora, cuantas posibilidades tenías ante tí y lo guapo que eras en realidad. No estás tan gordo como te imaginas.
No te preocupes por el futuro. O preocúpate, sabiendo que preocuparse es tán efectivo como tratar de resolver una ecuación algebraica masticando chicle. Los verdaderos problemas de tu vida serán seguramente cosas que nunca se habían cruzado por tu preocupada mente: de esos que te sorprenden a las 4 de la tarde de un aburrido martes cualquiera.
Todos los días, haz algo que temas.
Canta.
No juegues con los sentimientos de los demás, ni toleres que otros jueguen con los tuyos.
Relájate.
No pierdas tu tiempo con los celos. A veces se gana, a veces se pierde. La carrera es larga, y al final, sólo compites contra ti mismo.
Recuerda los elogios que recibas. Olvida los insultos. Pero si consigues hacerlo, dime cómo.
Guarda tus viejas cartas de amor, tira tus viejos extractos bancarios.
Estírate.
No te sientas culpable si no sabes qué quieres hacer con tu vida. Las personas más interesantes que conozco no sabían que querían hacer con su vida a los 22 años. Es más, algunas de las mas interesantes personas de 40 años que conozco, todavía no lo saben.
Toma mucho calcio.
Cuida tus rodillas, las vas a extrañar cuando te fallen.
Quizás te cases, quizás no, quizás tengas hijos, quizás no, quizás te divorcies a los 40, quizás bailes Funky Chicken en tu 75º aniversario de boda. Hagas lo que hagas, no te felicites demasiado ni te critiques —optarás por una cosa u otra, como todos los demás.
Disfruta de tu cuerpo, úsalo de todas las formas que puedas. No le tengas miedo, ni te preocupes por lo que piensen los demás. Es el mejor instrumento que tendrás jamás.
Baila, aunque no tengas otro sitio donde hacerlo que el salón de tu casa.
Lee las instrucciones, aunque no las sigas.
No leas revistas de belleza, para lo único que sirven es para hacerte sentir feo.
Conoce a tus padres. Nunca se sabe cuando se irán para siempre. Sé bueno con tus hermanos. Son el mejor vínculo con tu pasado y probablemente las personas que te acompañarán en el futuro.
Comprende que los amigos van y vienen, pero hay unos pocos invaluables que deberías conservar. Esfuérzate por no desvincularte de algunos lugares y costumbres, porque cuanto mas envejezcas, mas necesitarás a las personas que conociste cuando eras joven.
Vive en Nueva York, alguna vez, pero vete antes de que te endurezca. Vive en el norte de California alguna vez, pero vete antes de que te ablande. Viaja.
Acepta ciertas verdades indiscutibles: Los precios subirán. Los políticos mentirán. Tú, también, te harás viejo. Y cuando lo hagas, añorarás los tiempos de cuando eras joven, los precios eran razonables, los politicos eran nobles y los niños respetaban a sus mayores.
Respeta a tus mayores.
No esperes que nadie te mantenga. Tal vez recibas una herencia, tal vez te cases con alguien rico, pero nunca se sabe cuanto durará.
No maltrates mucho tu cabello, porque cuando tengas 40, parecerá que tienes 85.
Sé cauto con los consejos que recibes, pero ten paciencia con quienes te los den. Los consejos son una forma de nostalgia. Dar consejos es una manera de rescatar el pasado de la basura, limpiarlo, pintarlo en las partes más maltratadas, y reciclarlo por más valor del que tiene.
Pero hazme caso en lo del protector solar.
—Mary Smith
Wear sunscreen [Usa protector solar] o Sunscreen [Protector solar] son los nombres con los que se conoce un ensayo titulado “Advice, like youth, probably just wasted on the young”, escrito por Mary Schmich y publicado en el Chicago Tribune como una columna en 1997, a menudo erróneamente atribuido a un discurso de graduación del escritor Kurt Vonnegut.
La forma más popular y conocida de este ensayo es el exitoso single musical Everybody’s Free (To Wear Sunscreen) [Todo el mundo es libre (de usar protector solar)], publicado en 1999 por Baz Luhrmann.